Esta semana hemos tenido en la farmacia un caso de úlcera gástrica, así que aprovecho para dar algunas recomendaciones. La úlcera se produce cuando se vencen las dos barreras defensivas que protegen la pared del tubo digestivo (esófago, estómago o duodeno): el moco y el bicarbonato.
¿Qué predispone a padecer una úlcera? Factores biológicos (como el estrés), bacterianos (fundamentalmente causado por Helicobacter pylori) y ambientales (por tabaco, alimentos irritantes y fámacos).
¿La dieta puede curar una úlcera? No. Los hábitos alimentarios son un coadyuvante al tratamiento, calman el dolor y ayudan a cicatrizar. Los fármacos son capaces de disminuir el ácido en un 60-85% (los más utilizados son los inhibidores de la bomba de protones, tipo Pantoprazol o Rabeprazol) y también se usan antibióticos si la causante de la úlcera es la bacteria H.pylori.
El tratamiento nutricional se basa en evitar la irritación de la mucosa (eliminando los alimentos que la agraden), masticar bien para favorecer la digestión de los alimentos y realizar 5 comidas y en pocas cantidades, lo que hace que se digieran mejor.
Ante un brote agudo utilizaremos una dieta blanda antiulcerosa, que se basa en el consumo de lácteos (yogur y queso fresco), pescado blanco hervido, carnes tiernas (que se digieren mejor), usar tecnologías culinarias sin grasa, aceite crudo (mejor que cocinado), cereales (arroz y pasta), patatas (hervidas o en puré), copos de avena por su efecto antiácido y galletas María.
En la fase de remisión se puede ir añadiendo queso semiseco no salado, pan blanco, carnes tiernas (hervidas o a la plancha), pescado blanco, huevos (pasados por agua o en tortilla), verduras (col, coliflor y brócoli por su acción cicatrizante; cocidas, probar primero en puré), frutas (asadas o hervidas, en almíbar), mantequilla (en poca cantidad), jamón york bajo en sal.
Para terminar, es importante evitar los irritantes como son los fritos, las salsas tipo ketchup o salsa de tomate (el tomate es muy ácido), el café y el té, las especias como los picantes y la leche (porque tras la ingesta como efecto rebote aumenta la acidez gástrica).
Es fundamental ver la tolerancia individual a cada alimento, irlos incorporando poco a poco y evitar aquellos hábitos que empeoran el tratamiento.
viernes, 2 de junio de 2017
miércoles, 17 de mayo de 2017
Alimentación e hipertensión arterial
Hoy se celebra el día de la Hipertensión arterial y me
quiero unir dando unas claves alimentarias para aquella gente que padece esta
enfermedad cardiovascular y también para todos aquellos que quieren mantener su
tensión a raya.
Se considera hipertensión arterial cuando se superan los 140
mm Hg en la tensión sistólica y 90 mm Hg en la diastólica. Es cierto en algunos
casos se recomienda unos límites menores, en el caso de haber sufrido algún
infarto u otra enfermedad cardiovascular.
¿Qué puede aumentar la tensión?
- - Aquellos alimentos que contienen sal: la sal de
mesa, salazones, precocinados, ahumados…
- - Los embutidos, quesos curados, jamón, aceitunas…
- - Bebidas excitantes, café, bebidas energéticas,
bebidas con gas.
- - Medicamentos efervescentes.
Llevar una dieta sana y variada, un estilo de vida activo,
realizando ejercicio según las posibilidades de cada uno nos ayudará a mantener
la tensión en unos niveles óptimos.
Un paciente me comentó el otro día que hubo una temporada en
que no conseguía disminuir la tensión y su médico no sabía a qué podía deberse,
puesto que llevaba una vida sana y cuidaba su dieta. Después de muchas
preguntas la enfermera le comentó qué era lo que estaba chupando: “caramelos de
regaliz, están buenísimos”. El regaliz, en grandes cantidades, también puede
aumentar la tensión.
¿Es aburrido comer sin sal? Es cierto que la comida está más
sosa, pero podemos aderezarla con otros condimentos (laurel, pimienta, cebolla,
romero, canela, perejil…).
El potasio ayuda a reducir la presión arterial puesto que
aumenta la eliminación de agua y relaja los vasos sanguíneos. Encontramos
potasio en productos integrales, algunas verduras (espinacas, brócoli,
champiñones), pescados y plátano.
Los mejores alimentos para combatir la hipertensión son: el
ajo (actúa como vasodilatador), el limón (hace más flexibles los vasos sanguíneos)
y la alcachofa (por sus propiedades diuréticas). Aun así, lo ideal es seguir
una dieta variada y equilibrada, rica en vegetales y frutas, utilizando
técnicas culinarias que no aporten gran cantidad de sal ni de grasa y hacer
ejercicio con regularidad para mantener un peso adecuado.
Hoy hemos podido hacer una ruta de senderismo de 23km y a
mitad de recorrido hemos parado a descansar y a comer algo: entre otras cosas
un bocadillo de huevo frito cocinado con el campingaz; nuestra aportación al
día de la Hipertensión Arterial ha sido tomarlo sin sal, aunque hay que decir
que ha sido por olvido…
lunes, 8 de mayo de 2017
Recuperación tras una carrera
He tenido la suerte de participar en la Carrera de las
Edades del Hombre en Cuéllar. La verdad es que el pueblo entero se volcó con
este acontecimiento en el que participamos unas 2000 personas, entre ellas
muchas familias con niños y mucha gente mayor. El ambiente fue impresionante.
La carrera consistía en correr 5 o 10km. Tuvimos suerte con
el tiempo porque no hizo demasiado calor, aunque el esfuerzo siempre pasa
factura. La recuperación inmediata tras la carrera (en la primera hora) es
fundamental: se basa en la ingestión de agua
y electrolitos para evitar la deshidratación. Al terminar nos repartieron
botellines de agua y Aquarius que se agradecieron mucho.
Es muy importante también realizar estiramientos de los
gemelos y cuádriceps, que aliviará mucho las posibles agujetas del día
siguiente.
Si el esfuerzo ha sido considerable será necesario rellenar
los depósitos de glucógeno, que se
consigue a través de los hidratos de carbono (pan, pasta y arroz). Una hora
después de terminar, tras la entrega de premios (una pena pero no nos tocaron
las bicicletas), pasamos a la plaza de toros de Cuéllar y nos invitaron a un
bocadillo de embutido (jamón serrano, pavo o chorizo). Hidratos de carbono para los depósitos de glucógeno y proteína para mantener la masa muscular.
Al llegar a casa nos esperaba una tortilla de patata
acompañada de tomate kumato que nos sentó genial y unas fresas de postre para
recuperar las vitaminas.
Esta noche nos ha costado un poco dormir a pesar del
cansancio físico, probablemente debido a la emoción de la carrera. Hoy toca día
de relax, aprovechando que ha salido el sol. Así nos recuperamos lo antes
posible para seguir entrenando en breve.
En el desayuno de hoy hubiera arrasado con todo, pero me he
medido: una naranja (aporta vitamina C, fibra, agua…), pan con aceite (hidratos
y omega3) y cereales con yogur (fibra, proteínas y calcio).
Quiero agradecer a toda la gente que ha colaborado en la
carrera, ha sido una experiencia muy positiva y me llevo un muy buen recuerdo
de Cuéllar.
viernes, 3 de marzo de 2017
Calcula tu riesgo de malnutrición
Al ojear una revista de Nutrición Extrahospitalaria que me
han regalado, he vuelto a caer en la cuenta de la importancia de evitar la desnutrición en pacientes
mayores.
Voy a presentar el cribaje de un test, aplicable a personas
tanto jóvenes como ancianos, que nos permite
detectar su estado nutricional y si está en riesgo de malnutrición.
El Mini Nutritional Assessment (MNA) es un test formado por
seis sencillas preguntas que al sumar la puntuación de cada una nos permite
distinguir un estado nutricional normal, un riesgo de malnutrición o una
malnutrición ya instaurada.
En caso de que la persona esté en riesgo de malnutrición es
fundamental que esté controlado por un
profesional de la nutrición, para que ese riesgo no se convierta en una
realidad. Sería conveniente tener una entrevista nutricional más extensa para
poder actuar en sus hábitos concretos. Conocer las tomas que hace al día, las
cantidades que consume, si padece alguna enfermedad o hace algo de ejercicio...
Todo eso son datos y pistas que nos permiten actuar para mejorar el estado
nutricional.
Si el cribado da “malnutrición”, además de todo lo anterior
se deberían aportar suplementos
alimenticios, puesto que se debe volver a la normalidad lo antes posible.
Estar en estado de malnutrición es, además, un factor de riesgo para el resto
de enfermedades, un mal pronóstico ante intervenciones quirúrgicas y peor
recuperación después de cualquier dolencia.
Existe otro test, el MUST (Malnutrition Universal Screening
Tool), centrado en tres puntos: el Índice de Masa Corporal (IMC), la pérdida de
peso y el efecto de enfermedades agudas. Según la puntuación sumada en los tres
puntos anteriores se puede conocer el riesgo global de malnutrición y, según
eso, el tratamiento que se debería seguir.
Fuente: www.bapen.org.uk
¿Has perdido peso últimamente? ¿Padeces alguna enfermedad o
has padecido alguna situación de estrés en los últimos 3 meses? ¿Tienes un IMC
por debajo de 19kg/m2?
Dedica
un minuto a hacer este cribaje que te permitirá descubrir tu estado
nutricional y, si estás en riesgo o en situación de malnutrición, contacta a tu
médico o nutricionista. Estamos para ayudarte.
martes, 27 de diciembre de 2016
Consejos navideños
Han llegado las fiestas de Navidad y como cada año vienen
acompañadas por ese miedo a los kilos de más, las digestiones pesadas, la
hinchazón... Por eso este año me gustaría contribuir con algunos consejos que
nos sirvan para llevar de la mejor manera posible estos días, que nos permitan
dedicarnos a los nuestros por completo, olvidándonos de esos síntomas que
muchas veces nos acompañan en esta época.
Algunas recomendaciones generales...
-
Comer despacio,
masticar bien los alimentos. Quizá nos puede ayudar dedicar tiempo a hablar
con aquellos con los que compartimos la mesa, en estas fechas que quizá tenemos
más tiempo y menos prisas.
-
Mantener un horario regular de comidas: en la
rutina del día a día es más sencillo mantenerlo que durante las fiestas, pero
así el estómago y todo el tracto digestivo está preparado y mantiene su
funcionamiento de manera regular.
-
Aprovechar estos días para hacer algo de ejercicio, que se puede concretar en salir a pasear
con la familia, hacer alguna excursión, subir las escaleras andando, dar un
paseo por las tiendas... Todo lo que sea movernos es positivo.
Además de esto, que son recomendaciones que podemos seguir
siempre, quería detenerme algo más en alguna recomendación nutricional para
estos días.
-
Controlar los excesos
de grasas, chocolate o leche que puede producir intolerancia digestiva. Las
comidas muy grasas tienen algo de positivo, y es que mantienen la temperatura
corporal, cosa que se agradece en estos días de frío. Por contraposición, las
grasas se acumulan en nuestro organismo en forma de triglicéridos, que son
difíciles de quemar, además también pueden circular por la sangre, el llamado
colesterol, con el consiguiente riesgo de arteriosclerosis.
-
La digestión de
las proteínas (sobre todo de la carne que podemos tomar estos días) es
difícil, pero se ve favorecida por alimentos como el calabacín o la calabaza
(como condimento) y la piña o la papaya
(que se podría tomar de postre).
-
Existen alimentos que absorben los gases que se pueden producir, evitando la flatulencia.
Éstos son el hinojo y el anís.
-
Para favorecer la digestión se pueden usar condimentos
como el limón o el ajo que aumentan la secreción de los jugos digestivos.
-
El alcohol
aporta calorías vacías, por lo que se recomienda un consumo moderado,
siempre mejor con el estómago lleno.
Para estar protegidos para el invierno se recomienda tomar vitamina C, que la encontramos tanto en
verduras como el brócoli o frutas como el
kiwi, la naranja, las mandarinas o el pomelo. Los antioxidantes son ricos
en vitamina E y los podemos encontrar en el tomate y las frutas cítricas. Algo
que también nos puede ayudar a combatir el frío es el propóleo, la jalea y la
miel.
Estos días tenemos que preveer si vamos a hacer una comida o
cena más copiosa (la cena de Nochebuena o Nochevieja, o la comida de Navidad,
Año Nuevo o Reyes) y así hacer la otra un poco más ligera, a base de frutas e
integrales, que nos aportan fibra y producen saciedad.
Espero que estas indicaciones te ayuden a combatir estos
síntomas tan comunes y te puedas así concentrar en lo importante. ¡Feliz
Navidad!
miércoles, 23 de noviembre de 2016
¿Qué sabes sobre las legumbres?
Este año los nutricionistas nos hemos propuesto promover entre la población el consumo de legumbres. Hace unas cuantas décadas la sociedad consumía una gran cantidad de legumbres, debido a su precio económico, a la energía que producen y a que muchas veces se podían consumir como plato único. ¿Qué ha cambiado en este tiempo? Está muy extendida la idea de que las legumbres engordan, quizá la flatulencia que provocan ha disminuido su ingesta, y la previsión para poderlas consumir (remojar en agua) o la preparación que exigen hace que no sea muchas veces idóneo para comer entre las prisas y el estrés que nos rodea.
¿Sabías que...?
* Las legumbres se usan en dietas de adelgazamiento, porque gracias a la fibra que contienen aumentan la sensación de saciedad.
* La flatulencia que provocan se puede evitar o disminuir rompiendo el hervor mientras se cuecen, triturarlas o pasarlas por el chino (se elimina de esta manera la piel que produce los gases), masticando bien los alimentos y dedicando el tiempo necesario a comer, o bien añadiendo a la cocción algunos condimentos carminativos (anís, hinojo, romero, tomillo...) que facilitan la eliminación de gases.
* Las legumbres ayudan a prevenir enfermedades como el cáncer de colon (por la alta cantidad de fibra), el colesterol alto (debido a las saponinas que impiden la absorción de colesterol), la diabetes (tienen bajo índice glucémico y previenen la resistencia a la insulina) y el estreñimiento (la fibra favorece el tránsito intestinal).
* El aporte calórico no es muy elevado, pero sí lo es cuando añadimos chorizo, panceta, morcilla... Si evitamos estos ingredientes, las legumbres son idóneas para una dieta de adelgazamiento.
* La cantidad de proteínas que contienen las legumbres puede ser incluso superior a la de la carne, aunque su calidad es inferior. Si combinamos las legumbres con arroz, pasta o cuscús, obtenemos todos los aminoácidos esenciales, por lo que la proteína de este plato sería de una calidad similar al huevo, la carne o el pescado.
* Contienen tres veces más hierro que la carne, pero se absorbe peor. Para aumentar su absorción hay que añadirle un ácido o vitamina C, que encontramos en el vinagre, el pimiento verde o el tomate.
Además de ser ricas en hidratos de carbono y proteínas, las legumbres también lo son en vitaminas y minerales. Las lentejas destacan por su contenido en ácido fólico, hierro, zinc y vitamina B1. Las alubias son ricas en vitamina B1, hierro, zinc, potasio y fósforo. Los garbanzos, además de hierro, también contienen potasio, fósforo y ácido fólico. La soja se caracteriza por su contenido en vitamina B6, ácido fólico, hierro, potasio y fósforo. Por su parte, los guisantes y habas, son ricos en vitaminas del grupo B, fósforo y vitamina C.
La recomendación a día de hoy está entre 2-4 veces por semana, pudiéndose consumir como plato único, en forma de puré, como primer plato o como guarnición. La manera de cocinarlas permite su consumo tanto en invierno como en verano. ¿Te atreves a ello?
¿Sabías que...?
* Las legumbres se usan en dietas de adelgazamiento, porque gracias a la fibra que contienen aumentan la sensación de saciedad.
* La flatulencia que provocan se puede evitar o disminuir rompiendo el hervor mientras se cuecen, triturarlas o pasarlas por el chino (se elimina de esta manera la piel que produce los gases), masticando bien los alimentos y dedicando el tiempo necesario a comer, o bien añadiendo a la cocción algunos condimentos carminativos (anís, hinojo, romero, tomillo...) que facilitan la eliminación de gases.
* Las legumbres ayudan a prevenir enfermedades como el cáncer de colon (por la alta cantidad de fibra), el colesterol alto (debido a las saponinas que impiden la absorción de colesterol), la diabetes (tienen bajo índice glucémico y previenen la resistencia a la insulina) y el estreñimiento (la fibra favorece el tránsito intestinal).
* El aporte calórico no es muy elevado, pero sí lo es cuando añadimos chorizo, panceta, morcilla... Si evitamos estos ingredientes, las legumbres son idóneas para una dieta de adelgazamiento.
* La cantidad de proteínas que contienen las legumbres puede ser incluso superior a la de la carne, aunque su calidad es inferior. Si combinamos las legumbres con arroz, pasta o cuscús, obtenemos todos los aminoácidos esenciales, por lo que la proteína de este plato sería de una calidad similar al huevo, la carne o el pescado.
* Contienen tres veces más hierro que la carne, pero se absorbe peor. Para aumentar su absorción hay que añadirle un ácido o vitamina C, que encontramos en el vinagre, el pimiento verde o el tomate.
Además de ser ricas en hidratos de carbono y proteínas, las legumbres también lo son en vitaminas y minerales. Las lentejas destacan por su contenido en ácido fólico, hierro, zinc y vitamina B1. Las alubias son ricas en vitamina B1, hierro, zinc, potasio y fósforo. Los garbanzos, además de hierro, también contienen potasio, fósforo y ácido fólico. La soja se caracteriza por su contenido en vitamina B6, ácido fólico, hierro, potasio y fósforo. Por su parte, los guisantes y habas, son ricos en vitaminas del grupo B, fósforo y vitamina C.
La recomendación a día de hoy está entre 2-4 veces por semana, pudiéndose consumir como plato único, en forma de puré, como primer plato o como guarnición. La manera de cocinarlas permite su consumo tanto en invierno como en verano. ¿Te atreves a ello?
viernes, 14 de octubre de 2016
Macro y Microminerales
Últimamente han salido noticias sobre nuevos medicamentos para la obesidad, uno de ellos inyectable de administración subcutánea. El precio lo hace poco accesible y no está cubierto por la Seguridad Social. Para su uso, según se señala en el prospecto, es indispensable acompañarlo de dieta y ejercicio.
Volvemos a lo mismo de siempre: para adelgazar lo más importante son los hábitos, la dieta y el ejercicio. Coincidiendo con el Día Mundial de la Alimentación, que celebramos el 16 de Octubre, quería dar unos datos sobre algunos nutrientes, tanto macro como microminerales.
Los macrominerales son aquellos que debemos consumir en cantidad superior a 100mg/día. En este grupo se encuentran:
- Calcio: la cantidad diaria recomendada ronda los 1000-1200mg al día, siendo superior en mayores de 50 años, adolescentes, embarazo, lactancia, en casos de malabsorción intestinal y osteoporosis. Este macromineral se encuentra fundamentalmente en la leche y lácteos, en vegetales de hoja verde, salmón y sardinas. Aumentan la absorción de calcio los alimentos ricos en vitamina C y el ejercicio físico. Por otro lado, los fitatos (integrales, legumbres), oxalatos (espinacas), taninos (membrillo, té) y proteínas animales disminuyen su absorción.
Es importante mantener su ingesta dentro de los límites puesto que un exceso de Calcio puede provocar una disminución de la absorción de otros minerales (hierro, zinc, magnesio, manganeso), cálculos renales, estreñimiento, náuseas y pérdida de tono muscular.
- Fósforo: se deberían ingerir diariamente unos 700mg, siendo muy superior (casi el doble) durante el embarazo, la lactancia y la adolescencia. Se encuentra en la leche, el pollo, el pescado, las legumbres y los integrales. Su ingesta interacciona con la absorción de Calcio.
- Sodio: la cantidad diaria de sodio se recomienda que sea inferior a 2.3g al día, que equivalen a menos de 6g de sal al día. Los alimentos que lo contienen son el agua con gas, conservas, salazones, embutidos, precocinados y cereales de desayuno. Es importante disminuir su consumo en hipertensión, ascitis, edemas, diabetes y enfermedades renales.
- Potasio: se recomienda ingerir diariamente 4.7g, que debería ser superior en casos de hipertensión, diarrea y enfermedad cardiovascular. Se encuentra en legumbres, cítricos, verdura, frutos secos, integrales, leche, carne, plátano. Un exceso provoca alteraciones cardíacas. Es necesario controlar su consumo en enfermedades renales.
- Magnesio: la cantidad diaria recomendada son 350mg al día, que habría que aumentar en casos de diarrea y vómitos, donde las pérdidas son mayores. Está contenido en legumbres, verduras, fruta y leche.
- Cloro: se recomienda consumir 2g de cloro al día. Lo encontramos en cereales, verduras, sal, carne, vísceras, mariscos. Se debe aumentar su ingesta si hay vómitos, diarrea o se están utilizando diuréticos. Es importante mantener una buena hidratación para evitar un aumento de la concentración de cloro.
Entre los micromienerales, cuyo consumo es inferior a 100mg al día, cabe destacar:
- Hierro: su recomendación es de 9mg/día, siendo de 18mg/día en mujeres de 19 a 50 años. Habría que aumentar su ingesta también en el caso de anemias, y disminuirlo un poco durante la lactancia. Existen dos tipos de hierro: hierro hemo (se absorbe mejor y se encuentra en la sangre, vísceras, pescado azul y marisco) y el hierro no hemo (cuya absorción es peor y está presente en legumbres e integrales).
- Flúor: se encuentra en el agua y los mariscos, y se recomienda ingerir diariamente 1mg de este micromineral. Evita la formación de caries e interviene en la formación ósea.
- Zinc: la recomendación en mujeres es de 8mg/día, mientras que en hombres de 11mg/día. En ancianos se debería aumentar su consumo, puesto que realiza un papel importante en el sistema inmunitario. Se encuentra en carnes, frutos secos y legumbres.
- Cobre: al día se deberían consumir 900μg, presentes en el agua, mariscos, legumbres y vísceras. Un exceso provoca alteraciones gastrointestinales y hepáticas.
- Yodo: se recomienda ingerir 150 μg al día, siendo superior durante el embarazo, lactancia y en casos de bocio y cretinismo. Se encuentra en la sal yodada, pescados y lácteos. Las crucíferas (col, coliflor, brócoli) consumidas crudas interfieren en la función del yodo en el cuerpo. Un exceso de este elemento provoca alteraciones tiroideas.
A pesar de todos estos datos, una dieta equilibrada basada en la dieta mediterránea e incluyendo todos los tipos de alimentos, aporta las cantidades necesarias de todos los nutrientes, no siendo necesaria ninguna suplementación.
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