jueves, 22 de septiembre de 2016

Carta a un farmacéutico


Este domingo es nuestro día. Y no sólo nuestro, sino que queremos compartirlo con toda la gente que cada día nos permite cuidar de ellos. Porque ser farmacéutico es mucho más que estar detrás de un mostrador, es mucho más que vender pastillas para el dolor de garganta, mucho más que dar la medicación prescrita por el médico. 

El lema de este año lo resume muy bien: “Farmacéuticos: Cuidando de ti.”  Y es que ser farmacéutico es eso, es cuidar de la gente, es cuidar de todas aquellas personas que se adentran en las cuatro paredes de la farmacia con sus dolores y pesares y se encuentran una mirada amable y una sonrisa que les traslada a otro lugar. 

Una sonrisa vestida con bata blanca que les escucha, que comparte sus angustias, que trata de explicar sus dudas, que muchas veces no tiene solución a todos sus problemas, pero que sabe estar ahí, con esa mirada paciente. 



Este año la fecha cae en domingo, lo que no nos permite celebrarlo en directo con nuestra gente, dando un pequeño obsequio como años anteriores a todos los que comparten este día con nosotros, porque estamos muy contentos de ser farmacéuticos y queremos hacer partícipes a la gente que tenemos cerca. Este año en Bilbao vamos a poner una carpa para mostrar a la población nuestra profesión, nuestra amada profesión, que a veces nosotros mismos la desprestigiamos con nuestra deslealtad... Pero aunque haya ejemplos que mejor ni mencionar, queremos compartir nuestro trabajo con vosotros. 

Por eso en la carpa prestaremos gratuitamente los servicios de medida de la presión arterial, cálculo del riesgo cardiovascular, cribado de diabetes, valoración nutricional, temas relacionados con la salud pulmonar y educación sobre el uso de medicamentos.

Pero nuestro trabajo es un trabajo que no se acaba en el mostrador, que va más allá de los límites del hospital, del laboratorio, de la industria, del colegio, de la empresa o de cualquier lugar en el que pueda acabar un farmacéutico. Porque allá donde esté un farmacéutico, la gente se sentirá querida y estimada, porque tiene un farmacéutico al lado cuidando de él.



Pienso que nuestro día, el Día Mundial del Farmacéutico, tiene que ser un momento para pararnos, para ver qué estamos haciendo con nuestro trabajo, con nuestra profesión, y en definitiva con nuestra vida. Quizá aquellos buenos sentimientos que tuvimos al empezar la carrera, donde nuestros sueños no entendían de límites; o una vez terminada, con todas las puertas abiertas ante nosotros, pueden estar ahora quizá un poco escondidos bajo el polvo del día a día, de la monotonía o del cansancio. Por eso te animo a que te pares hoy y veas qué quieres hacer con tu profesión, dónde quieres llegar. Porque el objetivo es el lema de este año, cuidar de las personas. Y no de las personas en general, sino de cada persona en particular.

Cuidar de ti: eso implica esperar con una sonrisa a que cruce el umbral de la puerta, mirar a los ojos y hacernos cargo de lo que cada uno lleva en su interior, atender siempre con una palabra amable, que le ayude a seguir la vida con un poco más de ánimo, y despedirle con cariño, sabiendo que esa persona nos ha brindado un poco de su tiempo para poderle cuidar.

En ésto se resume nuestra profesión: cuidar de ti. ¿Te animas a vivirla así?